Un juego de caras puede comenzar con una decisión sencilla: elegir las piezas de un personaje. A partir de esa composición, podéis cambiar un detalle, comparar dos figuras o inventar una historia.
Estas propuestas se centran en lo que hacéis con el material. Para un niño con autismo, como para cualquier participante, la actividad concreta se elige según sus intereses y la forma en que quiera participar.
El material de esta propuesta
Pim y Ton, referencia 862, reúne piezas para componer caras y tarjetas modelo. Su manual documenta el contenido y las propuestas del conjunto, con indicación 3+ y advertencia por piezas pequeñas. Revisa esas instrucciones antes de preparar la actividad.
Los ejemplos siguientes son propuestas editoriales de conversación y composición. Puedes escoger uno, mantener las piezas que necesitáis a mano y guardar las demás hasta que decidáis cambiar el juego.
Propuesta 1: construir un personaje
Elige una composición o una tarjeta modelo que quieras presentar. Muestra las piezas disponibles para esa propuesta y ofrece la posibilidad de escoger cómo será el personaje.
Una pregunta como «¿qué nombre le ponemos?» permite dar un comienzo a la historia. La participación puede consistir en colocar una pieza, señalar una opción o contar algo sobre la figura. Decide con la persona que acompaña cómo presentar esa elección.
Propuesta 2: cambiar un detalle
Conserva una composición y selecciona una pieza que puedas sustituir conforme al uso del material. Presenta las alternativas y pregunta cuál queréis colocar. Después podéis comparar las dos versiones o volver a la primera.
La conversación puede describir el cambio concreto: qué pieza habéis elegido, dónde está o qué aspecto queréis probar. También puedes dejar que el niño proponga el siguiente cambio. El juego puede mantenerse en esa elección, sin añadir una historia si no apetece.
Propuesta 3: comparar con una tarjeta
Si la actividad consiste en seguir un modelo, prepara la tarjeta y las piezas correspondientes. Observa con el niño qué elementos aparecen y ofrece una decisión cada vez: qué colocar o qué comparar con la tarjeta.
Otra posibilidad es utilizar la tarjeta como punto de partida y cambiar después la composición. Explica cuál de las dos propuestas estáis haciendo: reproducir un modelo o crear una variante. El mismo conjunto permite plantear preguntas diferentes.
Propuesta 4: inventar una situación
Una vez compuesto el personaje, podéis imaginar una escena: ha encontrado un objeto, va de excursión o quiere escoger un juego. Deja abierta la historia para que cada participante decida cómo continuarla.
Si habláis de emociones, pregunta qué imagina el niño sobre ese personaje y admite distintas historias para la misma composición. La actividad ofrece un espacio de expresión y conversación; no consiste en atribuir un estado interno real a una persona por cómo parece su cara.
Elige una forma de participar
Puedes proponer un turno de composición y otro de elección, una figura compartida o personajes separados. Elige la organización que tenga sentido para esa sesión y acuerda cómo se ofrece ayuda.
También podéis terminar con la composición creada, ponerle un nombre y guardarla o desmontarla siguiendo el uso del material. El cierre de la actividad puede ser tan sencillo como decidir qué pieza o personaje queréis recuperar la próxima vez.
Para comparar este juego con formas, trazado e hilado, consulta la selección de juguetes y material didáctico. Si primero quieres ordenar tus criterios de compra, empieza por la guía para elegir juguetes para niños con autismo.